martes, 17 de julio de 2012

Reseña: Estado actual de las Áreas Naturales Protegidas de América Latina y el Caribe


 Javier de la Maza E., Rosaura Cadena G. y Cecilia Piguerón W. Estado actual de las Áreas Naturales Protegidas de América Latina y el Caribe. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, Oficina Regional para América Latina y el Caribe. 2003, 130 páginas.

El contenido del documento está centrado en el diagnóstico sobre la situación de las áreas naturales protegidas en América Latina. En él se identifican los avances logrados y las problemáticas impiden que dichas AP cumplan eficazmente con sus cometidos. Con base en lo anterior propone lineamientos generales de política pública de carácter regulatorio, financieros y de gestión que puedan hacer más efectiva la protección de las AP. La intencionalidad profunda del estudio es la promoción de la participación social en beneficio de los pobladores de dichas AP. El aspecto más relevante lo constituye el conjunto de mecanismos sugeridos para facilitar el intercambio de experiencias entre los gobiernos y las ONG que laboran en la región.
El estudio examina los aspectos más importantes de las AP: Historia, Caracterización, Gestión y administración, Actores involucrados, Marcos normativos, y Tipos de manejo de la biodiversidad y los ecosistemas. En el análisis histórico se evidencia el creciente uso de las distintas categorías sobre AP, la globalización de la conciencia ecológica, y el establecimiento de una red mundial de reservas de biosfera asociada a redes de cooperación técnica. Estas últimas permitieron compartir experiencias, generar estrategias y unificar políticas de conservación en la región, lo que devino en una mayor atención en la administración y el manejo de las AP e incluso el establecimiento de nuevas áreas bajo protección, así como la creación y cualificación (en la mayoría de los países) de una legislación ad hoc para el establecimiento de los sistemas nacionales de AP.
El análisis constata la relevancia de los sistemas nacionales de áreas protegidas (SNAPs) para la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad, no obstante los dos problemas principales que amenazan su estabilidad: la deforestación y el crecimiento de la frontera agropecuaria; problemas que se derivan de la ausencia de políticas integrales de orden nacional para el óptimo funcionamiento de dichos sistemas (planeación, recursos humanos y económicos), las cuales se han visto acrecentadas por la aplicación de políticas opuestas a los propósitos de conservación.
El estudio permite observar que la tenencia de la tierra y sus formas de regulación son de suma importancia para que las AP cumplan con su función protectora. En Latinoamérica muchas de las tierras de interés ecológico y biológico son propiedad privada o social y las declaratorias se realizan sin la modificación de la tenencia de la tierra. Sin embargo dos casos merecen ser destacados: Colombia y Uruguay. En Colombia existe una normatividad especial sobre las tierras habitadas por pueblos indígenas, y un régimen particular para el uso de sus recursos naturales. En Uruguay, cuando un propietario quiere vender la superficie que hace parte de un AP, está obligado a ofrecerla primero al Estado a través del Ministerio del Ambiente.
Un aspecto de enorme importancia en el estudio lo constituye el análisis de la multiplicidad y complejidad de intereses y actores en la gestión y administración de las AP. De allí se deduce que cada vez más se procura por un balance entre la participación y apertura de los actores afectados por las acciones de protección, manteniendo claros los objetivos de conservación. Situación que ha contribuido a la continuidad de las actuaciones, la apertura de nuevos espacios de participación y al monitoreo de las AP. La evolución de los SNAPs ha devenido en crecientes compromisos que van más allá de la protección de los ecosistemas, puesto que se espera que contribuyan al desarrollo económico local, e incluso a solidificar la identidad cultural de la poblaciones y naciones. En este sentido integran, cada vez más, la participación activa y organizada de todos los actores involucrados: organizaciones de productores; ONG internacionales y nacionales; instituciones académicas; sector privado; organismos financieros nacionales e internacionales; diferentes instancias de gobierno, y poblaciones campesinas e indígenas.
La presencia de pueblos indígenas en las AP es un tema relevante. En el 91% de los 23 países analizados hay pobladores indígenas en AP, afectando diferencialmente a cada SNAPs. De allí que su participación en el análisis y resolución de los problemas de las AP es considerado de vital importancia. Las relaciones entre pueblos indígenas y ANP han sido generalmente conflictivas, aunque con experiencias diversas de relaciones de cooperación. La situación ha tendido a mejorar, toda vez que en la última década se ha ampliado el marco legal de reconocimiento de derechos fundamentales y colectivos de los pueblos indígenas, entre los que se destaca el derecho al territorio y la creación de nuevos mecanismos de concertación, los cuales han consolidado una mayor participación indígena en la gestión ambiental, fundada en el respeto a sus prácticas, usos y cosmovisiones. Reflejo de ello es que en el 91%, de los países se crearon mecanismos de participación social, tales como comisiones o consejos. En algunos casos son mecanismos obligatorios para la administración de las ANP y en otros solo participan como asesores. Finalmente, se observa que en algunos países, dependiendo de la importancia de las unidades de conservación, la administración queda en manos de diferentes instancias gubernamentales, pero aún falta definir políticas y normas claras sobre las instancias de gobierno responsables de la administración.

miércoles, 20 de junio de 2012

Reseña: Programa FAO/OAPN Fortalecimiento del manejo sostenible de los recursos naturales en las áreas protegidas de América Latina


Lourdes Barragán. Programa FAO/OAPN Fortalecimiento del manejo sostenible de los recursos naturales en las áreas protegidas de América Latina. Documento base preliminar del foro electrónico “pueblos Indígenas y Áreas Protegidas en América Latina” Santiago de Chile, 2007, 28 páginas.

El documento pretende mostrar la dinámica general que ha adquirido la relación entre los pueblos indígenas y las áreas protegidas en Latinoamérica. Este el resultado de un esfuerzo conjunto de diversos profesionales latinoamericanos que hacen parte de la REDPARQUES, los cuales aportaron experiencias y conocimientos técnicos. El documento recoge la literatura disponible hasta el 2007 sobre áreas protegidas y pueblos indígenas, además de la información proporcionada por los países de la Región.
El documento es importante porque tiene como propósito ofrecer una orientación técnica y servir de fuente de información para revisar las políticas, la legislación y las regulaciones relacionadas con el tema. Este incluye recomendaciones de líneas de políticas y acciones para mejorar la gestión de áreas protegidas con Pueblos Indígenas. Constituye una herramienta útil para todas las instituciones y profesionales que estén involucrados en la gestión de áreas protegidas con Pueblos Indígenas, del sector público, ONG, sector privado y estudiantes interesados en el tema.
El análisis está dividido en tres partes. La primera aborda la importancia de la diversidad biológica y cultural en la región; los modelos de relación Estado-pueblos indígenas; y los factores que han contribuido al establecimiento y consolidación de las AP, tanto como a la construcción de un nuevo paradigma de gestión de AP con énfasis en la perspectiva indígena. La segunda, realiza un balance de los principales puntos de conflicto entre AP y territorios indígenas, dentro de cual se adelanta una reflexión sobre la sobreposición entre estas, y se enfatiza en la importancia de la territorialidad y autonomía para los pueblos indígenas.
Finalmente, hace una revisión general sobre las políticas y legislación en materia de reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y su relación con las áreas protegidas, atendiendo tres temas y modalidades de gestión que expresan tendencias y preocupaciones centrales en la región: i) La gestión compartida de áreas protegidas; ii) Los Territorios Indígenas Protegidos o Áreas Protegidas Comunitarias; y, iii) Los pueblos aislados y las áreas protegidas.

lunes, 7 de mayo de 2012

Reseña: Derechos de uso de los Recursos Naturales por los Pueblos Indígenas en el Bosque Tropical


Julio C. Tresierra. Derechos de uso de los Recursos Naturales por los Pueblos Indígenas en el Bosque Tropical. Banco Interamericano de Desarrollo, Washington, 50 páginas.
Este estudio analiza integralmente el proceso de cambio de los pueblos indígenas en relación con su medio ambiente. La evidencia fundamental es la pérdida creciente de etnodiversidad y de diversidad ecológica en los principales bosques húmedos tropicales de América Latina. Los cambios en el su medio ambiente durante los últimos 40 años han erosionado su base material de sobrevivencia, y los cambios culturales ha debilitado sus estructuras sociales. Debido a esta situación, no obstante los logros obtenidos, demandan el derecho a sistemas de tenencia territorial congruentes con sus sistemas de manejo ancestral: fundados en creencias, rituales y valores que determinan el acceso y uso de los recursos, y en los principios de solidaridad y reciprocidad.
El análisis es relevante porque permite observar con cierto detalle la situación de cambio de los pueblos indígenas y su entorno, aspectos sobre los cuales aún se encuentran defectos, vacíos legales, duplicidades y ambigüedades en la normatividad actual de los países latinoamericanos. En este sentido, contribuye a dimensionar el reto que representa lograr la resolución de las contradicciones legales, y la aplicación adecuada de las normas jurídicas existentes por parte de las instituciones públicas. Este evidencia que sólo un análisis continuo de las legislaciones por parte de las organizaciones indígenas y una capacidad adecuada de negociar con el estado podrán resolver estas contradicciones. Proceso en el que es necesario avanzar desde una situación de enfrentamiento entre los pueblos indígenas y los agentes externos hacia escenarios de concertación más armónicos. En este contexto permite observar que sólo recientemente la mayoría de categorías de AP permiten la presencia de habitantes y el uso sostenible de los recursos naturales.
El diagnóstico evidencia que las bases legales de los Estados en la región, en su gran mayoría contradicen las cosmovisiones y las prácticas tradicionales de los PPII que aún perviven en zonas donde las condiciones ambientales y culturales todavía no han cambiado. Su estilo de vida tradicional conlleva la conservación de la biodiversidad como una condición para la subsistencia. Por lo general, estos pueblos designan como suyo un territorio en función de tradiciones míticas, y ello funda las bases de un rico derecho consuetudinario. Para los casos de Colombia, Brasil, Ecuador, Perú, Bolivia, Nicaragua, y Panamá se han establecido espacios geográficos con jurisdicción indígena. El reclamo territorial de los pueblos indígenas ha sido reconocido como legítimo y, como tal, bien respondido por parte de las autoridades competentes del Estado. Sin embargo, esto constituye una conclusión apresurada porque no todas las tierras reclamadas son reconocidas, ni todas las tierras reconocidas pueden ser libremente usufructuadas por los PPII indígenas.
La revisión de la legislación acerca de los derechos de los PPII indica que en la mayoría de países de la región existe un reconocimiento formal de su carácter diferencial, así como de sus derechos territoriales y socio-culturales. Sin embargo surge también un cuestionamiento sobre el porqué del desamparo y la desprotección de la gran mayoría de estos pueblos cuando tratan de poner en práctica sus derechos. Entre las razones principales se encuentran las siguientes: 1. La historia de la legislación Estatal sobre los PPII no tiene en cuenta las tradiciones y la realidad indígena; 2. Un importante criterio de la legislación estatal sobre los PPII ha sido su asimilación a la sociedad nacional; 3. Aun siendo adecuada la legislación a menudo no es aplicada; 4. Todavía existe un gran número de áreas que requieren legislación; 5. Los PPII rara vez disfrutan de un pleno acceso a la ley.
La conclusión general del estudio es que las normas legales, civiles y constitucionales no son suficientes para garantizar la propiedad o derechos de uso de los indígenas sobre sus territorios tradicionales y de los recursos naturales en ellos contenidos. Las prácticas establecidas por los estados nacionales ponen de manifiesto que los criterios utilizados reflejan las prioridades del Estado más que la realidad de los Pueblos indígenas.

jueves, 12 de abril de 2012

Reseña: Una experiencia intercultural de comanejo entre el Estado y las Comunidades Mapuches en el Parque Nacional Lanin, Argentina


Bruno Carpinetti, 2007. “Una experiencia intercultural de comanejo entre el Estado y las Comunidades Mapuches en el Parque Nacional Lanin, Argentina”. Parques Nacionales de Argentina (APN) -Programa FAO/OAPN “Fortalecimiento del Manejo Sostenible de los Recursos Naturales en las Áreas Protegidas de América Latina”. Santiago de Chile, 2007, 23 páginas.

El documento recoge la experiencia que hasta 2007 tuvo el pueblo indígena mapuche en el comanejo del Parque Nacional Lanin, año en que se creó el Consejo Asesor de Política Indígena de la Administración de Parques Nacionales –APN, adscrita al Sistema Federal de Áreas Protegidas --SIFAP. El estudio presenta la evolución de las AP en Argentina, desde las primeras establecidas con procesos de colonización dirigida por el Estado, luego de doblegar militarmente la resistencia indígena, hasta las impuestas para la conservación “sin gente”, provocando la expulsión de los pobladores originarios: reservas nacionales y parques nacionales.
Este estudio de caso es importante porque permite observar un proceso muy similar a otros que se desarrollan en el contexto latinoamericano, respecto de la superposición inconsulta de AP sobre territorios indígenas contexto en el cual los pueblos indígenas de la Argentina han fortalecido sus organizaciones cuestionando la “identidad nacional” y los procesos de homogeneización cultural, lo que ha traído consigo el reconocimiento de sus derechos territoriales. Estas se han encontrado en situaciones de conflicto debido a diferencias conceptuales y prácticas respecto de las AP, territorios indígenas y tierras fiscales.
Los cambios introducidos desde mediados del siglo XX, dieron origen a 230 AP que comprenden alrededor de trece millones de hectáreas, una cifra equivalente al 4,5% del territorio nacional (bajo la administración al SIFAP), cifra que creció enormemente después de realizado el estudio. La categoría de manejo más importante es el "Parque Nacional", la más restrictiva en términos de uso y aprovechamiento de los recursos naturales, pues no permite asentamientos humanos permanentes, ni el desarrollo de actividades agropecuarias o forestales. Aunque promueve el desarrollo del turismo con escasa instalación de infraestructura. Las reservas nacionales funcionan como zonas amortiguadoras y son menos restrictivas. La APN y el SIFAP no cuentan con un marco nacional uniforme (político, jurídico e institucional), que oriente la política pública de patrimonio natural, en el marco de un proyecto de desarrollo estatal. Todo se funda en acuerdos entre las provincias federadas y la APN.
El Parque y Reserva Nacional Lanín fue creado en 1937, abarca una superficie de aproximadamente 420.000 ha. La importancia del área radica en su papel de regulador hídrico del sistema Aluminé-Collon Cura, dadas las obras hidroeléctricas desarrolladas en la cuenca. La población indígena del AP ascendía a tres mil personas, asentadas en 24.000 ha., pertenecientes a siete comunidades indígenas mapuche, que integran la Confederación Mapuche Neuquina --CMN. Aproximadamente el 60% se encontraban por debajo de la línea de pobreza y/o indigencia. Su situación es grave debido a la asfixia territorial fruto del crecimiento demográfico (25% anual), lo que provoca el agotamiento de los recursos y la falta de sustentabilidad en muchas sus prácticas. El diagnóstico presentado identifica las dos amenazas de mayor gravedad para la conservación del AP: la explotación de especies exóticas y el turismo. La primera debido a su amplia extensión geográfica y severidad de sus impactos; y la segunda por su crecimiento desmedido en los últimos años.
El incremento de la población en el país, tanto como de la actividad turística y la diversidad de actores que inciden en el AP y por tanto en el territorio indígena, provocaron demandas asociadas a fuertes tensiones políticas locales y regionales. En ese contexto la CMN realizó acciones colectivas (1999) que originaron negociaciones con la APN, las cuales resultaron en la conformación interinstitucional del Comité de Gestión, órgano de comanejo intercultural que funciona desde 2001.
Lo expuesto sugiere un logro respecto a la conciliación del pleno ejercicio de los derechos indígenas con los objetivos de conservación del AP. Un mayor avance solo es posible si la APN cede poder a CMN, respecto de la administración del AP. En la APN continúa el debate institucional orientado a la promoción y adopción de un nuevo paradigma sobre el manejo de las AP, centrado en la inclusión y participación de los PPII en el manejo integral de las AP y en los beneficios de la conservación. En conclusión el desarrollo político es también parte del desarrollo humano.

jueves, 22 de marzo de 2012

Reseña: Capacitación para el manejo de áreas protegidas en América Latina: Una aproximación a la demanda de los actores


Celeste Acevedo, Nelly Vásquez, Gabriel Robles. Capacitación para el manejo de áreas protegidas en América Latina. Una aproximación a la demanda de los actores. Proyecto: Fortalecimiento de capacidades regionales por medio de la sistematización, análisis y transferencia de conocimientos en manejo de recursos naturales. COSUDE, 2006, 100 páginas.

El estudio enfoca tres temas principales: 1. Las áreas protegidas, 2. La certificación forestal y 3. Las políticas ambientales. Establece una periodización que abarca tres décadas: La primera (1970 a 1980) analiza la emergente creación de AP en la región, a raíz de la Segunda Conferencia Mundial de Parques Nacionales (1972); La segunda (1981-1990) examina el fortalecimiento del entrenamiento y la capacitación realizado por la Red Latinoamericana de Parques Nacionales, Flora y Fauna (Red FAO), a partir de un mandato de la ONU; Y la tercera (1991-2006) revisa las necesidades de capacitación e innovación requeridas para una acción sostenida de los profesionales encargados del manejo de las AP.
De este estudio es relevante el diagnóstico elaborado, dada la creciente necesidad de articular los procesos de formación con las temáticas y problemáticas emergentes en un contexto de cambio global acelerado de los ecosistemas, a raíz del cambio climático. En este se señala lo siguiente: 1. La mayoría de las personas capacitadas provienen de organizaciones gubernamentales competentes (48%), así como de ONG (28), del mundo académico (10%), y de otro tipo de organizaciones (14%). 2. Problemas como la degradación ambiental, la extinción de la biodiversidad y la pobreza, que son objetivo de las AP, contaron con bajo interés para las personas involucradas en el estudio, en contraste con el elevado interés por el turismo sostenible o el fomento de actividades productivas sostenibles en las zonas de amortiguamiento. 3. En las modalidades de capacitación, el intercambio de experiencias y la construcción práctica fue la opción que mostró mejores resultados.
Los temas emergentes identificados son el fruto de la continuidad e intensificación de problemas recibieron la atención suficiente en las políticas ambientales concerniente a las AP, veamos: 1. Los cambios globales en el patrimonio natural; 2. El impacto del comportamiento humano en el entorno natural; 3. Los aspectos políticos de la protección y conservación ambiental. De ello se desprende que las principales necesidades de formación se orientan a: 1. La gestión integral del paisaje; 2. La biología de la conservación; 3. La planificación, gestión y manejo de áreas protegidas; 4. Profundización de los aspectos socioculturales de las AP respecto a pueblos indígenas; 5. La sostenibilidad de las áreas protegidas.
Por último y a manera de conclusión, el texto señala que hasta el momento el recurso humano se ha preparado a posteriori como consecuencia de los cambios ocurridos en el escenario de las AP. Por tanto el desafío de los procesos de capacitación de la región en los próximos años es preparar a priori al recurso humano para lograr atender el desafío que implicará el escenario de las áreas protegidas en el futuro. La capacitación debe estar al frente de los procesos de cambio.